martes, 12 de mayo de 2009

¿Omnisciencia?

Escrito por: Daniela Escalante

Las herramientas de Internet para detectar y seguir epidemias han sido útiles para conocer ciertos comportamientos de la influenza tipo H1N1.

En Veratect, un sistema muy serio con base en Seattle, dicen que alertaron a los centros de control de enfermedades sobre la situación en México desde el 16 de Abril, antes incluso que las autoridades hicieras público el problema. ¿Cómo lograron detectar esta epidemia tan temprano?

Monitoreando y analizando el tráfico social en Internet. Estar atentos a lo que dice la gente. Lo que hacen es que observan los temas de conversación que emergen en diferentes lugares del mundo y buscan constantes y variables. Usando esta lógica de deducción, desde luego a base de algoritmos y no de manera individual, pueden entender distintas realidades. Con la información en las redes sociales y blogs, tenemos acceso a la cultura actual mundial, a los temas que gobiernas la preocupación colectiva.

Bob Hart, el Presidente de Veratect, dice que encontraron indicadores en el cambio del comportamiento social observando los blogs, las redes sociales, los registros y los buscadores. El caso de 1H1N es un ejemplo perfecto para estudio de la variedad de tecnologías que se han desarrollado para detectar enfermedades y epidemias. En el mayor de los casos, siguiendo los comentarios de las personas comunes, de los profesionales, de los reporteros, puedes detectar una epidemia a tiempo para controlarla.

Healthmap.com y ProMED, ambas organizaciones dedicadas a la detección temprana de epidemias, encontraron evidencias del contagio de H1N1. El problema fue que antes de mediados de abril no tuvieron las herramientas para determinar la gravedad. Estamos creando un sistema efectivo, (y digo estamos porque es una labor social de crear contenidos continuamente a través de nuestros blogs, comentarios, redes sociales y portales) que pudiera evolucionar a una herramienta indispensable en la prevención y tratamiento de este tipo de crisis.

Estamos descubriendo un beneficio más de la comunicación instantánea, constante y abierta que brinda el Internet. Sin embargo no podemos ignorar que esto viene con un precio muy alto: estamos renunciando cada vez más a nuestra privacidad.

Según ustedes, ¿vale la pena? Yo creo que hemos abusado tanto del planeta tierra, incluidos nuestros recursos naturales, nuestras ciudades y países; hemos abusado ya tanto del prójimo que tenemos que renunciar a ciertas cosas para mantener el orden. En un mundo donde las cosas tienen un valor monetario que impera sobre todo los demás modos de evaluación, nos olvidamos a veces de las necesidades humanas y sociales, como la privacidad, que ni el dinero puede comprar.

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